Ciudades inteligentes

En la entrada relacionada con el Congreso PYME 2013 hablábamos de la importancia de las Smart Cities para el desarrollo de las PYMEs, debido a las sinergias que pueden obtenerse y a la imagen positiva que se desprende de ellas. Pero ¿Qué es exactamente una Smart City?

Los rendimientos urbanos actualmente no sólo dependen de la dotación de infraestructuras físicas (conocido como el capital físico) de las ciudades sino también, y cada vez más, de su disponibilidad y calidad de la comunicación del conocimiento y de la infraestructura social (el llamado capital intelectual y social) que posean. Esta última forma de capital es decisiva para la competitividad urbana, haciendo que su crecimiento se vea impulsado de manera exponencial y aportando unas sinergias que difícilmente podrían obtenerse de otra manera.

Es en este contexto es que el concepto de “smart city” (en español ciudad inteligente o digital) se ha introducido como un elemento estratégico dentro de la competitividad de las ciudades para abarcar los factores de producción urbana moderna en un marco común y para poner de relieve la creciente importancia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), el capital social y el medio ambiente. La importancia de los conceptos -capital social y capital medioambiental- es lo que permite diferenciar una ciudad digital de una ciudad convencional.

Esta idea de ciudad inteligente puede reducirse al ámbito microeconómico, en el que una empresa es vista como una ciudad que tiene que alcanzar estos objetivos. Una visión moderna de la empresa, y dar la importancia suficiente a algunos puntos importantes son las claves del éxito para obtener un grado de competitividad elevado.

Por último cabe destacar que el concepto de Smart City, aplicado a ciudades o a cualquier sistema en general, implica en sí mismo la existencia de un equilibrio entre todos los componentes. Así no es posible el entendimiento de una Ciudad Inteligente que tenga como base materiales que se pueden llegar a agotar, déficits estructurales, etc.