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Hasta hace poco poner un anuncio en los medios que ahora consideramos como tradicionales era una de las –pocas- maneras que había para promocionarnos. Spots en radio, anuncios en las páginas amarillas, imágenes en prensa escrita o, incluso, espacios en televisión, eran opciones no sólo válidas sino hasta cierto punto muy útiles. Actualmente, para desgracia de este tipo de medios, nos encontramos con que este tipo de anuncios han quedado relegados a un segundo plano.

En primer lugar por su falta de segmentación. Está claro que podemos anunciarnos a unas horas determinadas o en unas secciones concretas en las que los oyentes o lectores van a ajustarse más a nuestras necesidades. Pero nos va a resultar imposible que no se nos ‘cuele’ algún individuo que termine estando expuesto a nuestro anuncio que no cumpla ninguno de los requisitos de nuestro público potencial. Bien por la zona en la que vive, por su edad o por mil cosas más que se me pueden ocurrir. Y, amigos, esto es sinónimo de falta de eficiencia y, a la postre, de un gasto infructuoso.invertir-dinero

En segundo lugar porque son caros. Sí, caros. Me da igual que hablemos de un anuncio que se publique en un medio nacional o que lo hagamos de uno local (en el que, por supuesto, el precio será más bajo). Son caros porque no podemos controlar REALMENTE la inversión ya que ésta no es dinámica. Una vez hemos pagado… ahí aparecerá el anuncio. Sin más. ¿Que nos hemos equivocado en algo? No habrá manera de cambiarlo. Un asunto todavía más serio si nos referimos a publicaciones con periodicidad superior a un día (revistas semanales o, Dios no lo quiera, las páginas amarillas que son anuales). Un error puede pagarse caro. Y, por supuesto, no vamos a poder maximizar nuestra exposición pivotando en nuestra manera de exponer el mensaje sencillamente porque no vamos a tener esa posibilidad.

Y en tercer lugar por la dificultad que conllevan en el estudio de los resultados obtenidos. No hay manera humana de saber con exactitud qué parte de los clientes han venido por estas promociones y cuáles no.

Y entonces, con estos precedentes, ¿cuáles son las soluciones que hay actualmente? Porque al inicio del artículo hemos dicho que están en declive, y si algo está en declive es porque, por alguna razón, se está dejando de usar. Generalmente porque nuestra necesidad se está cubriendo mejor de alguna otra forma. ¡Correcto! Las empresas han encontrado en Internet, que es el canal de información más utilizado en la actualidad, una nueva manera de anunciarse.

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Google, por poner un ejemplo cercano ya que es una opción que de una manera u otra todos hemos utilizado o conocemos a alguien que lo haya hecho, permite con su herramienta AdWords anuncios absolutamente segmentados en los que te cobra por cada click (grosso modo). Efectivamente, una empresa puede ir diariamente –e, incluso, cada minuto si así lo desea- revisando su estrategia para maximizar los beneficios.

Como Google y su herramienta AdWords tenemos muchos otros medios similares (en este blog, también por su patrocinio, hemos comentado en muchas ocasiones algunas bondades de la plataforma ordenn.com que van por la misma línea, pero hay muchos otros medios), e incluso algunos canales tradicionales que se han ido adaptando, que cumplen estos requisitos. Por esta razón y por los inconvenientes antes expuestos, los medios tradicionales han quedado relegados (por el bien de la mayoría de los comerciantes) al impulso genérico de la notoriedad y de la imagen de marca y para productos con un público objetivo amplio. En el resto de los casos, como se suele decir, debemos aprovechar un poco mejor el dinero invertido.