BCE problemas inflación

Y volvemos con la cantinela de siempre. De nuevo tenemos frente a nosotros un riesgo GRAVE de deflación en la Unión Europea, riesgo que se hace más patente después de conocer que la inflación de la zona euro ha caído hasta el 0,7% de media. Para que nos entendamos, se está acercando PELIGROSAMENTE al 0%. Lo cual podría ser desastroso para el crecimiento económico. Recordemos que lo ideal para que el crecimiento sea sostenible es que se encuentre en el 2%. Entonces, ¿Por qué el BCE no hace nada? ¿Para esto hemos delegado la política monetaria, una de las herramientas más importantes para controlar la economía? La respuesta del BCE es simple y, para colmo, real: la situación es demasiado compleja.

Es normal, nos encontramos con muchas diferencias entre los estados que conforman la UE y que requieren medidas distintas entre sí. En concreto son los países ‘rescatados’ (España, Portugal, Irlanda y Grecia) los que están frenando en mayor medida la economía y son los que tienen un consumo más humilde. Por tanto son, actualmente, los países que más están frenando a la UE. Pero no nos engañemos, es la propia UE, con medidas que pretenden no perjudicar aquellos estados que tienen una economía más saludable, la que están terminando de dinamitar el crecimiento en los países más humildes en términos económicos.

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Ante esta situación el BCE ha decidido mantener los tipos de interés en el 0,25%, expectante ante la evolución de la inflación, las inversiones y el resto de indicadores durante los próximos meses. Porque una bajada en dichos tipos haría que el consumo se viera incrementado (lo cual sería muy positivo para los países más pobres) pero negativo para la inversión (punto delicado en países como Alemania). Aun así el jefe del BCE, Mario Draghi, intentando calmar los ánimos de los países que se encuentran en la frontera entre el bien y el mal, comentó que este entorno –refiriéndose al peligro de deflación de los países en peor situación- ‘es un riesgo para la recuperación y para la dinámica de la deuda’. Bonitas palabras que reconocen el peligro pero que, si no vienen acompañadas por acciones, poco pueden hacer.

A este cóctel económico complejo debemos añadir que la crisis de los emergentes puede llevar a una revalorización del euro como moneda, lo cual podría hacer decrecer todavía más la inflación. El último ingrediente que faltaba para que la situación sea todavía más, digamos, entretenida.

Como conclusión tenemos lo de siempre. Las diferencias entre los países de la UE hacen que tomar medidas en ámbitos tan cruciales como son la política monetaria se tornen imposibles. Como dice el jefe del BCE deberemos esperar y, añado yo mismo, suplicar para que todo salga bien. Desgraciadamente nos encontramos en el ojo del huracán y, como suele ocurrir en estos casos, el huracán no lo dirigimos nosotros.