descuentos

Existe entre los comerciantes cierta incertidumbre sobre lo que pueden o no pueden hacer. Ya hablamos en otra entrada sobre la obligatoriedad de que el precio se encuentre visible en los escaparates (otra de las grandes incógnitas no sólo entre los consumidores sino entre los propios empresarios). Esta vez vamos a intentar esclarecer el tema de las rebajas y las reducciones de precios, y cómo deben realizarse para que no se incumpla la normativa.

Además, el gobierno en sus últimas actuaciones ha modificado algunos ámbitos al respecto (sobre todo en relación a las rebajas), por lo que es todavía más interesante saber cómo está la situación actualmente.

Como siempre (ya sabemos que en EBC nos gusta dirigirnos a la normativa desde un inicio antes de hablar de ella) comentar que la normativa a la que vamos a hacer referencia es la Ley 7/1996, de 15 de enero, de ordenación del comercio minorista, la cual es muy interesante. Aunque transcribiré algunos artículos es conveniente que se lea, ya que es una ley bastante cercana y con redacción comprensible.

Sobre la reducción de precios

La reducción de precios (más conocidos como descuentos) debe realizarse siempre informando al consumidor sobre el precio anterior y el nuevo, sin que haya en esto engaño. Es decir, el precio que tenía el objeto a la venta (que típicamente se encuentra tachado en la etiqueta, indicando que ya no es el vigente) debe ser el real.

Recordemos que la ley entiende como precio anterior aquél que hayan tenido objetos idénticos al que se le reduce el precio durante al menos treinta días en el periodo de seis meses anterior a la reducción de precio.

Así dice la norma:

Siempre que se oferten artículos con reducción de precio, deberá figurar con claridad, en cada uno de ellos, el precio anterior junto con el precio reducido, salvo en el supuesto de que se trate de artículos puestos a la venta por primera vez.

Se entenderá por precio anterior, el que hubiese sido aplicado sobre productos idénticos durante un período continuado de al menos treinta días, en el curso de los seis meses precedentes.

Asimismo debemos tener en cuenta (nos lo dice el sentido común, pero la ley se encarga de recogerlo expresamente) que no debe haber duda entre los productos ofertados y los que no, debiendo existir una separación entre ellos suficiente como para que no dé lugar a confusión.

Es necesario establecer la reducción en cada producto por separado, a excepción de aquella situación en la que exista una reducción porcentual en un grupo bien definido de productos dentro de la tienda, en cuyo caso se podrá promocionar de manera conjunta.

Periodos de rebajas

Hasta hace poco los periodos de rebajas se encontraban limitados en el tiempo, pero la última reforma del gobierno ha permitido que se flexibilicen (aplicándose a partir del 2013), transformando las rebajas que conocíamos hasta ahora en algo completamente distinto.

Sin entrar en las polémicas suscitadas por dicha modificación, muchas de ellas impulsadas por el pequeño comercio (al final los más afectados por este tipo de flexibilización), cabe destacar que la nueva normativa establece libertad absoluta al respecto. En concreto dice que:

Las ventas en rebajas podrán tener lugar en los periodos estacionales de mayor interés comercial según el criterio de cada comerciante.

La duración de cada periodo de rebajas será decidida libremente por cada comerciante.

La polémica suscitada ha llevado a algunos frentes políticos a incoar un recurso de inconstitucionalidad al respecto, pero lo cierto es que por ahora es aplicable y que cualquier comercio puede utilizarla para maximizar sus beneficios teniendo en cuenta que el resto de comercios, grandes o pequeños, pueden utilizarla de la misma manera. Es en este punto cuando debemos remitirnos a otros artículos relacionados con el márketing y el plan que debe realizarse a largo plazo, para que estas actuaciones sean lo más provechosas posibles.

Por último destacar que los artículos objeto de la venta en rebajas deberán haber estado incluidos con anterioridad en la oferta habitual de ventas.

Autor: Rodrigo Tovar Monge