Crisis, españa, profesionalidad

En España la crisis ha afectado de una forma distinta al resto de países. Es cierto que la estructura económica del país ha afectado en gran medida a este hecho, pero también la cultura empresarial que existe en esa zona ha hecho que la salida de la misma sea desordenada, descompensada y lenta. ¿Vemos las que son, desde nuestro punto de vista, algunas de las causas que han propiciado este tipo de problemas?

A nivel macroeconómico nos encontramos, por poner algunos ejemplos, con los siguientes:

–          Rescate bancario desequilibrado y poco supervisado. La falta de liquidez de las cajas y bancos ha obligado a los gobiernos a inyectar dinero para que continúe el sistema bancario con normalidad. ¿El problema? El dinero utilizado (la mayor parte del mismo) proviene de las arcas públicas, pero se ha utilizado para ayudarles sin percibir nada a cambio. Es cierto que el sistema bancario sustenta la economía, y que es preceptivo que siga funcionando pase lo que pase, pero el mismo ha debido estar acompañado de una supervisión más exhaustiva. Los bancos, pese a haber percibido una inyección importante de dinero, no han ayudado en ningún caso a la mejora de la economía española.Bancos, rescate bancario Los créditos, como ya se ha comentado en otros casos, no han fluido, las pequeñas empresas se han visto en la obligación de cerrar en infinidad de casos (muchas de ellas no por tener las cuentas mal llevadas, sino sencillamente por no cobrar de la administración pública trabajos realizadas para la misma, pero sin recibir, por supuesto, ningún tipo de rescate por parte del Estado). Muchas de las entidades bancarias, para compensar, han destinado aparentemente una parte de sus activos a ayudar a las empresas, pero en prácticamente todos los casos se encontraban agotadas el primer día (a pesar de que los carteles anunciándolos en sus respectivas oficinas se mantuvieron durante meses y meses).

–          Políticas monetarias poco eficientes a nivel local. España ha sufrido unos tipos de interés poco eficientes para su territorio debido a que eran los adecuados para la zona euro en general. Flexibilizar este tipo de medidas debe ser una prioridad para evitar que futuras crisis afecten tanto a zonas con características tan diferentes a la media dentro de la Unión Europea.

–          Mercados que no se ajustan automáticamente que se han dejado ‘a su aire’. Principalmente mercados que cubren necesidades básicas del ser humano en el que coluden intereses especulativos con intereses de supervivencia (vivienda, sanidad, etc.). ¿Por qué no se ha aprendido de los errores del pasado? ¿Por qué no hemos mirado atrás, al crack del 29, por poner un ejemplo, y hemos utilizado las mismas soluciones para mercados que, obviamente, estaban sufriendo la misma enfermedad que la bolsa en aquel momento?

–          Corrupción muy elevada en el ámbito político. Se han propiciado innumerables ajustes, muchos de los cuales eran necesarios, pero sin la legitimación que habría dado evitar que la corrupción y los robos a mano armada auspiciados (y, en muchas ocasiones, perpetrados) por los propios políticos. ¿Con qué cara miran a los trabajadores y empresarios si se aumentan los impuestos y se disminuyen las ayudas (a ambos colectivos, aunque especialmente a las nuevas empresas y PYMEs) cuando salen diariamente noticias de políticos y entidades públicas que, directamente, se han quedado con fondos que pertenecen a toda la población? Corrupción, ladrones, políticosEs difícil creer que no nos merecemos la clase política que tenemos (del color que sea, aquí no queremos hacer creer que ninguna de las opciones es la mejor) cuando permitimos que hagan todo lo que en este país está sucediendo. Estas son otras causas que han frenado el crecimiento, tanto de los consumidores (que han dispuesto de menos cantidad de renta para invertir en consumo) como de los empresarios (que han visto cómo las pocas ayudas que tenían han ido desapareciendo).

A nivel más local, dentro de cada empresa, podemos destacar las siguientes:

–          Empresas mal estructuradas y sobredimensionadas. Muchas de las empresas españolas han tendido a desarrollar un crecimiento muy elevado durante un periodo de tiempo corto, sobre todo aquéllas enfocadas a la construcción. Estas empresas no han sido previsoras, y han sobredimensionado tanto su equipo como, en ocasiones, su red comercial y de oficinas, dejando de lado otros aspectos importantes como la informatización (al poderse suplir con personal) o la profesionalización de los trabajadores. Ahora se encuentran con poca capacidad de maniobra, viéndose obligados a reducir la dimensión de la empresa. El problema viene cuando, después de hacer dicha reducción, no llegan a cubrir ni el servicio ni la cantidad que necesitan, cuando la competencia sí que es capaz. Además, el crecimiento descontrolado sufrido durante los años de bonanza económica les ha llevado a establecer salarios a los directivos desproporcionados haciendo en ocasiones caso omiso a la necesidad de que éstos fueran eficientes y profesionales.

–          Departamento de Recursos Humanos inexistente o poco eficiente. España nunca se ha caracterizado por dar la importancia que requieren los departamentos de recursos humanos, algo que en la actualidad ha pasado factura. Este tipo de departamentos deben preocuparse no sólo por contratar a los individuos que son necesarios (cosa que, a su vez, nunca se ha hecho siguiendo las recomendaciones mínimas de los expertos), hacer nóminas y confeccionar finiquitos, sino que deben conseguir que los trabajadores que ya se encuentran en la empresa estén contentos. Recursos humanos, despidosEs muy difícil que un trabajador no quiera un aumento de sueldo, pero dentro del contexto que exista en cada momento deben lograr ese objetivo, equilibrando la vida que tienen fuera de la empresa con aquélla que deben desarrollar dentro de la misma. En España el Departamento de Recursos Humanos es visto con miedo ya que sus funciones se han visto reducidas a las comentadas: contratar y despedir.

–          Falta de eficiencia en la producción, consecuencia directa de la falta de especialización y profesionalidad de los trabajadores. La contratación se ha realizado si prever que, a la larga, podía ser necesario realizar la misma cantidad de trabajo con menos personal. Hasta ahora habían importado más los salarios (cuanto más bajos mejor) que la eficiencia. En el momento actual las empresas se han dado cuenta de que este tipo de características son más importantes de lo que en un principio parecían, pero desean obtenerlas ofreciendo los mismos salarios que hace diez años. El problema es que el trabajo se ha internacionalizado, y aunque logren tener a un trabajador durante un tiempo retenido es muy probable que termine yéndose de la empresa, haciendo un efecto ‘centrifugado’ en el que terminan quedando los menos válidos.

–          Falta de sentimiento real de apoyo a las empresas por parte de los trabajadores, consecuencia directa de la poca preocupación hacia los mismos por parte de la empresa (que no les facilita equilibrar su vida familiar con la desarrollada en la empresa) y de la poca coordinación del departamento de Recursos Humanos con el de Márketing que desarrolle una estrategia de márketing interno adecuada. No es suficiente con preguntarle al trabajador si ‘siente los colores’ de la compañía, ésta debe trabajar para que así sea. A esto también ayuda que las decisiones directivas estén bien motivadas para que aquellos que deben acatarlas comprendan por qué se han tomado.

Existen muchas más causas pero son más conocidas y comentadas. Desde nuestro punto de vista éstas son algunas que pasan desapercibidas pero que debemos tener en cuenta para no cometer los mismos errores.