Limon y nada es una copia, un plagio, de otro anuncio

La nueva campaña de ‘Limón y nada’ es un anuncio divertido, en el que a un niño regalan un… palo. Y ahí está la gracia, porque el niño comienza a gritar, emocionado, al ver semejante regalo. Una idea de volver a los orígenes, de ‘disfrutar’ con lo que disfrutábamos los que no necesitábamos de mucha parafernalia o electrónica para imaginarnos un mundo increíble. Suena bien, una buena idea.

Por lo menos antes de ver otro movimiento promocional (esta vez sin ánimo de lucro) en otro país (Brasil) en la que se incitaba al uso de los ‘juguetes imaginarios’. ¿Un plagio descarado o una inspiración en una buena idea? En cierta medida parece una copia con mayor proyección internacional, pero copia al fin y al cabo.

Todo el mundo sabe que en el márketing, al igual que lo explicado en la película de Jurassic Park por los científicos, no es más que el uso de conocimientos adquiridos en el pasado para mejorarlos (o, por lo menos intentarlo).

En este caso la inspiración viene dada por la idea de los juguetes imaginarios, aunque la forma de transmitir el mensaje es completamente distinta (en el caso de Limón y nada es cómico, el grito del niño es el pivote central sobre el que gira el anuncio, mientras que en de la Fundación Pao Dos Pobres es la idea lo importante). ¿Es suficiente, entonces, como para juzgarlo como un plagio?

Lo que es cierto es que, en general, el anuncio (que, por lo menos en mi caso, me había parecido muy imaginativo y gracioso) pierde parte del interés (incluso mancha un poco la imagen de marca). Pero, aun así, debemos plantearnos qué es plagio y hasta qué punto el consumidor está dispuesto a aceptar la promoción sin asociarla con connotaciones negativas por compartir características con otras similares.

Porque de sensaciones como ésta depende que nuestro objetivo se cumpla o no.

Video de Limón y nada:

Vídeo de la fundación Pao dos pobres: