economía sumergida y sus soluciones

¿Qué pasa cuando el mercado se vuelve más hostil y existe una situación en la que las empresas luchan sencillamente por sobrevivir en un entorno de competencia brutal? En épocas de crisis la economía sumergida sale a flote, aunque parezca algo contradictorio. Y lo peor es que, desgraciadamente, es un aporte negativo para unas arcas públicas que ya de por sí se encuentran mermadas. Vamos, que al final sucede lo peor que puede pasar: la crisis afecta a la recaudación pública, lo cual hace que haya más economía sumergida, lo cual hace que se recaude todavía menos. Es un juego que debe cortarse por lo sano. El problema es: ¿Cómo?

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) estiman –ya que en este ámbito no se puede hablar de números exactos- que, en España y durante el año 2012, la economía sumergida ha aumentado hasta alcanzar el 24,6% del Producto Interior Bruto. Esto significó un incremento del 6,8%. Hablando de estas cifras y en términos brutos vendrían a ser alrededor de 253.000 millones de euros, una cantidad nada despreciable si tenemos en cuenta lo que la misma significa en términos fiscales y, lo que es peor, en términos de competencia donde las empresas o individuos que viven en este umbral tienen más ventajas al tener menos costes.

Siguiendo la línea argumentada en los párrafos anteriores podemos hacernos una idea de las zonas en las que este mal ha afectado en mayor medida. Efectivamente, las comunidades autónomas en las que las cifras del paro son más elevadas han visto incrementadas en mayor medida las de economía sumergida.

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Y es que no es sencillo ver cómo los restaurantes de tu alrededor presentan unas cuentas cuando en realidad tienen unos ingresos distintos y no hacer lo mismo. Principalmente porque ni los gastos acompañan a los costes, ni estamos en una situación como para perder potenciales clientes y, con ello, ingresos. Y esta situación es extrapolable a otros sectores igualmente afectados.

¿Cómo podemos solucionar este problema? La única solución pasa por dos vías de acción. Por una parte, siendo ésta la más obvia, es necesario llevar un control más exhaustivo sobre este tipo de acciones reprobables, así como endurecer las penas en los casos que se descubran. Se está llevando a cabo, pero no es algo fácil ni mucho menos, y además suele sobrepasar una línea muy delgada que separa la persecución de actos denunciables y la libertad de los individuos. La otra vía, mucho más eficiente a largo plazo, es facilitar a los empresarios no sólo poder cumplir con sus obligaciones, sino que las mismas no sean –como son- en ocasiones tan costosas. Porque no tiene sentido que en España sea, por ejemplo, cada día más difícil y caro montar una empresa. ¿Quién no se va a plantear, en esta situación, comenzar a la sombra y, en el futuro, ya veremos? La realidad es que la economía sumergida es un cáncer que hay que extirpar, el problema es que las medicinas que se están utilizando no son eficaces.

Imagen de Forges y dandodatos