mejor precio maximizar beneficiosContinuamos con las formas que existen en el mercado para establecer los precios correctamente. Como en la anterior entrada en ésta veremos otras dos estrategias que nos ayudarán a maximizar los beneficios. Especialmente interesante es tener en cuenta el tipo de demanda, ya que es una de las estrategias más eficientes en este ámbito. Recordemos que podemos (y debemos) utilizar varios métodos (y obtener el feedback adecuado) para obtener los resultados más beneficiosos.

4) Precio en función del mercado

Una opción muy interesante y que se busca por cualquier comerciante: segmentar el mercado para ofrecer distintos productos en función del comprador, maximizando así los beneficios. Es una opción muy interesante cuando existen claros segmentos en el mercado diferenciables con facilidad. Para lograrlo existen varios métodos:

Creación de distintas marcas dirigidas a segmentos distintos del mercado ofreciendo un producto similar.
Uso de precios variables, posibilitando una reducción en función del cliente. Un ejemplo sencillo de esta técnica es en la compra de una vivienda, donde el vendedor debe ser capaz de saber la capacidad económica del comprador y ajustar el precio dentro de un margen.
Descuentos periódicos o rebajas: permiten que los compradores con menos poder adquisitivo adquieran el producto durante un periodo de tiempo determinado. Los compradores con más poder adquisitivo son menos susceptibles a este tipo de reducciones de precio.
Descuentos aleatorios (ofertas), similares en comportamiento y finalidad que las rebajas.
Descuentos en segundos mercados y precios éticos: Reducciones de precio en función de características objetivas del comprador (edad, desempleo, etc.).

5) Precio en función del tipo de demanda

Lo que se pretende en estos casos es aprovechar el tipo de demanda para sacar el máximo beneficio. De esta manera nos encontramos con varias técnicas.

Precio de paquete: Se propone un precio por un conjunto de artículos que, comprados por separado, resultan más caros. Se intenta que el consumidor adquiera más bienes de los que adquiriría si los comprara por separado. Es conveniente si los productos son complementarios entre sí, y si se intenta alcanzar una economía de escala.

Líder en pérdidas: se intenta lograr un consumo de una serie de artículos haciendo que el cliente se exponga a ellos atrayéndole con otros productos gancho. Estos son artículos con un precio por debajo de lo normal (es posible ni siquiera obtener beneficios con ellos) con la finalidad de que el cliente acceda a la tienda.

Precio único: un precio igual para todos los artículos de la tienda. Lo que se pretende es facilitar la decisión de compra en la mente del cliente. El beneficio varía en función del producto, transmitiendo al cliente la idea de que puede encontrar una ‘ganga’. Un ejemplo podemos encontrarlo en las tiendas de ropa que comienzan a proliferar de todo a 20 euros.

Precios cautivos: Se puede utilizar en productos que, para ser utilizados, necesitan de otros artículos que se adquieren con posterioridad. En estos casos se puede reducir el coste del producto principal, aumentando el de los artículos necesarios para que su uso sea completo. Un ejemplo puede ser una impresora, que se vende a un precio relativamente bajo, mientras que los cartuchos de tinta poseen precios mucho más elevados. De esta forma el beneficio aumenta de forma considerable.

Precios en dos partes: Se puede usar cuando un producto conlleva un servicio asociado. Un ejemplo puede ser la compra de un móvil con tarifa asociada. En estos casos es conveniente reducir el precio del artículo o servicio principal, aumentando el del servicio que viene dado por el uso.

Precio de múltiples unidades: Consiste en rebajar el precio total si se adquieren varias unidades de ese o de varios productos. Es conveniente cuando se quieren alcanzar economías de escala.

 Autor: Rodrigo Tovar Monge