nuevas tecnologías, innovar, maximizar beneficios

Sabemos que el presente, en muchos ámbitos de la economía española, todavía se valora y estudia como el futuro. Tecnologías que mejoran el proceso productivo están todavía a años luz de las utilizadas en las empresas más tradicionales, cuando son éstas las que deberían ayudar para mejorar la eficiencia y, por ende, aumentar los beneficios. En este contexto tan claro de necesidad de mejora, ¿por qué las empresas españolas siguen aferrándose a sistemas arcaicos que no llevan más que a tener unos costes elevados?

En este país siempre se ha dicho lo mismo: si funciona, ¿para qué cambiarlo? El problema es que lo que funcionaba antes no tiene por qué hacerlo ahora. En las empresas aseguradoras, por poner un ejemplo, antes era suficiente con coger el Word (o la máquina de escribir) y emitir una póliza a mano. Actualmente esto deviene impensable, ya que los costes son demasiado altos y es necesario utilizar un sistema informático avanzado para alcanzar el nivel de productividad y de costes requeridos para tener los precios a los que el mercado está acostumbrado. Y si vemos esto tan claro en ejemplos  como este, ¿por qué no lo vemos claro en otros en los que también mejoraría la eficiencia, productividad y costes?

nuevas tecnologías

La respuesta es sencilla: porque la competencia todavía no ha adoptado este tipo de tecnologías. Sí, en el extranjero es raro ver una empresa que utiliza una plataforma avanzada para recibir los pedidos habituales, pero en España todavía no es algo normal. ¿Cuál es el peligro en este contexto? El peligro para cualquier empresa es sencillo: que su competencia le tome la delantera y decida utilizarlo.

Porque no nos engañemos. No estamos hablando de tecnología cara. Ni siquiera estamos hablando de tecnología difícil. Es suficiente con molestarse en conocer el mercado, de acercarse a este tipo de plataformas y, por último, de decidirse a utilizar alguna.

nuevas tecnologías, innovación

Una cosa está clara: la inversión en tiempo y en dinero merecerá la pena. Y más aún si tenemos en cuenta que no será una decisión opcional conforme pase el tiempo, ya que en el momento en el que la competencia adopte este tipo de medidas será preceptivo si no queremos que mejore nuestros precios sin que podamos hacer nada para contrarrestarlo.

Por esta razón debemos conocer el mercado que nos rodea y adoptar las nuevas tecnologías que van a permitirnos mejorar nuestra eficiencia y productividad, no sólo para salir de la crisis, sino para aumentar –y, conforme pase el tiempo, mantener- un margen de beneficios necesario en el mundo dinámico en el que nos encontramos.