Cobrar por anticipado con crowdfunding

El Crowdfunding es una mal llamada forma de financiar mediante la cual una empresa o individuo, antes de realizar un proyecto o acción determinada, pide a diversas personas una cantidad de dinero a cambio de ciertos beneficios o premios. Y decimos que es se encuadra erróneamente como forma de financiación según la definición clásica de la palabra ya que, en realidad, no es ni un aumento de capital –debido a que la persona que da dinero no termina quedándose parte de la empresa- ni un préstamo –ya que quien da el dinero no vuelve a recuperarlo como tal-. El crowdfunding es, realmente, una manera de vender tu producto antes incluso de que se haya fabricado.

Viendo lo anterior podríamos pensar que los clientes o ‘donantes’ no tienen por qué aportar su parte del dinero, ya que no terminan de tener nada a cambio, pero nada más lejos de la realidad. Por supuesto esto depende de la empresa que esté realizando el crowdfunding y de los premios que haya establecido para estas ‘ventas anticipadas’, pero en algunas ocasiones se trata de un momento sin igual para obtener ciertos beneficios que, de otra manera, no conseguiríamos. Desde obtener una copia del producto que se pretende desarrollar hasta la posibilidad de poder participar en él, hay un gran abanico de posibilidades que se abren para los usuarios potenciales.

A pesar de ello y como ya vamos intuyendo los beneficios para las empresas superan y por mucho los que obtienen los donantes. Por una parte es posible conseguir dinero sin necesidad de perder parte de la propiedad de la empresa, lo cual hasta ahora parecía impensable. Además, y al ser en realidad una venta anticipada encubierta (en el buen sentido de la palabra, por supuesto), es posible saber de forma muy ajustada cuál va a ser el pedido inicial de nuestro producto, con todo lo que ello conlleva: negociaciones iniciales, estudio de costes, etc. Por último, estas “donaciones con premios” no hay que devolverlas como podría suceder con un préstamo. Lo único que hay que cubrir es el premio, un premio que, por cierto, está valorado de una forma muy superior al coste real del mismo para la empresa. Aunque no llegue a valorarse como se haría cuando se termina por vender en las tiendas –algo que no tendría sentido ya que los donantes ponen el dinero mucho antes y con más riesgo- siempre hay un margen de beneficio que cobramos incluso antes de comenzar la producción.

El truco es sencillo para que este tipo de promoción funcione: se trata de mini transacciones por lo que, aunque el riesgo es muy elevado para los que ponen el dinero, no les molesta al pensar que, si lo pierden, no es tanto. Como decíamos cuando éramos pequeños: “¿Por qué no me da cada persona una peseta? (en aquella época eran pesetas, sí). Así al final tendré millones de pesetas”. Efectivamente esta es la idea, lograr que personas te den lo que, entre comillas, no necesitan –y así lo demuestran asumiendo el riesgo- para que, en total se obtenga una cantidad suficiente como para llevar a cabo el proyecto.

El usuario de este tipo de plataformas, al invertir dinero en este tipo de proyectos debe tener en cuenta varios puntos para que la experiencia sea satisfactoria. En primer lugar debe valorar el premio, y si el riesgo del pago de ese importe compensa.

En segundo lugar tiene que ser una persona que realmente desee que el proyecto llegue a buen puerto. Como siempre, no todo en esta vida es ‘invertir’, ‘amortizar’ y ‘ganar’, sino que también influyen otros factores que tienen más que ver con los sentimientos. Esto es absolutamente cierto y aplicable en este tipo de financiaciones, ya que muchas de ellas tiran de la épica alegando que, de otra manera no se llevarán a cabo–lo cual se cumple, ciertamente, en muchos de los proyectos-. Y es que, en la actualidad, las medidas de presión que implica la obtención de la mayor parte de las formas de financiación no son compatibles con proyectos concretos. Por poner un ejemplo, hace poco salía en portada de varios blogs una financiación de estas características para invertir en el desbloqueo de los nuevos iphone. ¿Habría sido posible obtener financiación para pagar a un desarrollador que logre ‘piratear’ un dispositivo como éste? Yo creo que no. Y no es necesario ir hasta esos ejemplos tan extremos: videojuegos que no tendrían cabida en el mundo actual o discos de música que no venderían lo suficiente son otros ejemplos que me sirven para ilustrar este punto.

En general las nuevas tecnologías están permitiendo que estas pequeñas revoluciones se lleven a cabo y, aunque hay algunos casos en los que la comunidad ha acabado renegando de proyectos muy exitosos –como en el caso de OUYA- debido a su mala gestión, debemos dar un voto de confianza para utilizarlo en nuestro beneficio y lograr, en estos mercados cambiantes, revolucionar la concepción de la gente sobre las cosas.