Economía, pymes, crecimiento

La clase media desapareciendo, los impuestos incrementándose y las ayudas para crear nuevas empresas fuera de órbita. ¿La consecuencia? El consumo ha decrecido. Las PYMEs se encuentran en una situación en la que no sólo no pueden sobrevivir, sino que no pueden llegar ni a crearse. Con una competencia tan cruenta como la que existe es más fácil que nunca expulsarlas del mercado, siendo éstas las que dan la mayor cantidad de puestos de trabajo. Ahora que parece que la inversión extranjera en España comienza a estabilizarse gracias a la confianza generada en nuestro mercado, y una vez se han tapado muchos de los agujeros que hacían que el barco se estuviera hundiendo, es hora de enfocar nuestros esfuerzos y medidas en impulsar a este tipo de empresas ya que sin ellas la economía y consumo cotidiano no podrán despegar.

La situación no es fácil. Se han juntado muchos factores que han creado una borrasca permanente sobre estas empresas, que ven que no tienen demasiado apoyo a la hora de crecer. Porque las medidas tomadas han sabido ayudar a empresas con un volumen de facturación elevado, empresas con necesidades de reestructuración para poder sobrevivir. A pesar de la falta de apoyo ciudadano de muchas de estas medidas, en algunos casos derivada de la falta de confianza en la clase política (sindicatos incluidos), las mismas tenían ciertos objetivos que, si bien podrían haberse alcanzado de otras muchas formas, eran cruciales.

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Pero ahora el problema es otro, un problema estructural que puede devenir en otra crisis interna que vuelva a diferenciarnos para mal del resto de países de la Unión Europea. Porque si España quiere crecer de forma sana debe cuidar como si le fuera la vida en ello (y, de hecho, así es) a los autónomos y las pequeñas empresas. Si éstas no crecen la clase media seguirá sin existir, y todos sabemos lo que ello conlleva. La fragilidad de nuestra economía se encuentra fundamentada en este tipo de hechos que provocan que no podamos absorber futuros ‘golpes’ que podrían hacernos caer todavía con más fuerza. ¿Por qué países como Alemania o Francia son capaces de aguantar con mejor tipo las desavenencias económicas? Sencillamente porque su crecimiento ha sido equilibrado, fundamentado tanto en el apoyo a las grandes empresas como a las de nueva creación.

Rompamos esta borrasca ahora que todavía no es un ciclón, e impulsemos este tipo de empresas que serán las que, en el futuro, nos ayuden a crear empleo de manera orgánica y a que el consumo aumente. Para ello debemos ser capaces de exigir a nuestros representantes políticos este tipo de medidas y ser inflexibles en su ejecución.